Pirineos en moto

Pirineos en moto

Los Pirineos en moto son uno de esos viajes que cualquier amante de las dos ruedas debería hacer al menos una vez en la vida.

Gracias a su combinación de buen asfalto, carreteras reviradas y paisajes espectaculares, los Pirineos son el destino elegido por moteros de todo el mundo. 

Que el destino pirenaico es un éxito, está claro, no vamos a descubrir nada nuevo. Pero quizás, algunas de nuestras experiencias puedan venirte bien en tu próxima aventura pirenaica.

Claves para disfrutar Los Pirineos

Prepárate, Los Pirineos pueden convertirse en una experiencia inolvidable si tienes en cuenta a dónde vas:

  • Adapta tu equipación al clima cambiante, casi seguro tendrás lluvia y niebla. Si consigues un sol radiante durante todo tu recorrido…¡enhorabuena, estás de suerte! Pero si no crees en la suerte, lleva capas, traje impermeable, otro par de guantes (puede que la lluvia lo haga necesario) y un casco con visera clara (mejor para momentos de niebla). 
  • Ten en cuenta el desgaste de tus neumáticos. Los puertos de alta montaña son los protagonistas y su asfalto está preparado para rodar en mojado sin preocupaciones. Eso se traduce en disfrute sobre ruedas pero también en mayor desgaste, el asfalto rugoso gastará tus neumáticos más rápido de lo que crees.   
  • Deja margen para imprevistos. Si la espesa niebla o la intensa lluvia no te deja disfrutar de la conducción ni del paisaje, planea alternativas. No siempre se puede, a veces la única opción es continuar, pero no está de más tener opciones posibles en la recámara. 
  • ¿Cuándo vamos a los Pirineos? La mejor época es desde finales de mayo/junio a septiembre/octubre, teniendo en cuenta que evitarás puertos cerrados por nieve. Si viajas en verano, prepárate para cambios bruscos; de 30°C en el valle a 5°C en cima en minutos y un asfalto más concurrido. 
  • Compartiendo pasión. Los Pirineos son atractivos para quienes buscan naturaleza, paisaje y disfrute sobre ruedas. Recuerda que es un destino también elegido por ciclistas, tenlo en cuenta en las curvas cerradas y adelantamientos. 

Todo preparado, ahora toca elegir qué puertos vamos a coronar.

Principales puertos pirenaicos

Los Pirineos dan para mucho, así que, si cuentas con tiempo limitado (como casi siempre pasa), tocará decidir. 

Nosotros tenemos la gran suerte de vivir próximos a la zona, por lo que siempre que podemos, los Pirineos forman parte de nuestras rutas de escape. Recorriendo casi la totalidad de sus puertos (seguro que alguno queda), aquí va nuestro listado de imprescindibles: 

Envalira

Con sus 2.409 m.s.n.m, Envalira, es el puerto de montaña asfaltado más alto de los Pirineos. Situado en Andorra, es la única vía de acceso por carretera desde el Principado hacia Francia.

Combina altura, paisaje y una carretera muy escénica con cambios bruscos de tiempo, viento y niebla. En Envalira, ten a mano tu chubasquero o ropa de abrigo. 

Experiencia propia: la diferencia de precio del gasoil hace que en Andorra los vehículos llenen demasiado sus depósitos, contribuyendo a que el asfalto pueda quedar manchado por el derrame de este líquido. En nuestra última visita a Envalira, una curva impregnada de gasoil nos hizo caer. La experiencia en la zona y las protecciones que llevamos consiguieron que se quedase solo en un susto. 

Tourmalet

El Col du Tourmalet es uno de los puertos de montaña más emblemáticos de los Pirineos franceses, situado a 2.115 m.s.n.m. 

Famoso por su presencia constante en el Tour de Francia, cuenta con una estatua gigante de Octave Lapize en la cima, primer ciclista en coronarlo en el Tour de 1910.

Es un clásico imprescindible en rutas pirenaicas, con carreteras bien asfaltadas y curvas amplias. Forma parte de itinerarios como la vertiente francesa de la Transpirenaica y se combina perfectamente con puertos cercanos como Aubisque o Soulor. 

¿Quieres ver llamas? En Tourmalet todo es posible.

LLama Tourmalet
Tourmalet

Aubisque

El Col d’Aubisque es uno de los puertos de montaña más míticos de los Pirineos franceses, con sus 1.709 metros de altitud. 

Escenario de etapas legendarias del Tour de Francia junto a Tourmalet o Aspin, es un imprescindible para las dos ruedas. Curvas cerradas y combinación perfecta con puertos vecinos como Soulor o Peyresourde. 

En la cima destacan tres bicicletas gigantes amarillas, colocadas en honor a la carrera, junto a monolitos en recuerdo a figuras del ciclismo.

Portalet

Portalet es un paso fronterizo clave en los Pirineos occidentales, situado a 1.794 m.s.n.m une Francia (valle de Ossau, desde Laruns) con España (valle de Tena, desde Formigal/Escarrilla).

Es un puerto largo y asequible, ideal para enlazar con Portalet-Aubisque o hacia el valle de Tena. Tráfico moderado, vistas al embalse y paisaje mixto con bosque inicial y alta montaña final.

Belagua

El Puerto de Belagua es un paso fronterizo en los Pirineos navarro-franceses, situado a 1.765 metros de altitud. Une el Valle de Roncal con el valle de Saint Étienne de Baïgorry.

Es un puerto largo y escénico, perfecto para enlazar con Larrau o Ibañeta. Tráfico bajo, vistas al valle del río Belagua y paisaje alpino. ¡Ah! y ganado, es muy frecuente compartir carretera con ovejas o caballos, tal y como se ve en la siguiente foto de Pirineo Navarro, territorio de curvas.

Belagua nos ha visto crecer, si quieres más información sobre la zona, ponte en contacto 😉

Puerto Larra-Belagua

Además de estos puertos, si quieres continuar la fiesta pirenaica; la Collada de Toses, Aspin, Peyresourde, Puymorens, Le Somport, Portillón y un largo etcétera serán de tu interés. 

Enlazar sus principales puertos se convierte en una de las rutas más importantes del mundo motero, vamos con la gran Transpirenaica.

Transpirenaica, la reina de las rutas

Transpirenaica es toda una aventura motera, es sinónimo de carreteras de vértigo, trazados imposibles e imágenes inolvidables. 

Nuestra Transpirenaica comienza en el Cabo de Creus y termina en el Faro de Higer, del mar Mediterráneo al Cantábrico, recorriendo sus puertos de alta montaña.

Más de 1.000 kilómetros en 3 etapas de 300 kilómetros cada día. Un viaje intenso y exigente, una aventura sobre ruedas.

Si te apasionan las motos, seguro que Transpirenaica forma parte de tu lista de viajes realizados. Pero si aún no has podido disfrutarla, hazlo, no te arrepentirás.

Transpirenaica es sinónimo de adrenalina, disfrute motero, buen asfalto y rutas paisajísticas, los kilómetros son los protagonistas.

Que sus puertos de alta montaña son un éxito está claro, pero vamos más allá. Los Pirineos aún tienen más, ¿los conoces al completo?

Pirineos al completo

Nos apasiona tanto esta zona que le hemos sacado jugo, hemos querido sentir cada rincón de esta cordillera. Porque Los Pirineos lo tienen todo; valles, pueblos con tradición, zona volcánica, gastronomía, Parques Naturales, gargantas, cuevas, embalses… 

En nuestro viaje Pirineos al Completo hemos combinado cada escenario pirenaico. Así, recorriendo en moto sus principales puertos de alta montaña nos adentramos en el valle de Tena con el medio de transporte ideal; los buggys. 

Varios puertos de altura más y llegamos al familiar Museo de la Moto de Bassella, donde la historia de la moto se ha transmitido generación tras generación en el enclave pirenaico.

Una de las mejores experiencias que hemos sentido, sin duda, ha sido volar en globo sobre la zona volcánica del prepirineo, en La Garrotxa. Combinar la calma a vista de pájaro con la adrenalina sobre ruedas es algo indescriptible. Hazlo, ponte en contacto con Vol de Coloms y hazlo, su profesionalidad y detalles te dejarán sin palabras.

La Garrotxa

Este viaje da para otro artículo, en otro momento, nos detendremos en los detalles y curiosidades de nuestro Pirineos al completo. Pero ahora, vamos a mirar hacia atrás para conocer algunos de los secretos de los Pirineos…

Los Pirineos desde siempre

Las costumbres pirenaicas

La cultura de los Pirineos está marcada por sus paisajes y una historia compartida entre España, Francia y Andorra. Las costumbres pirenaicas se reflejan en fiestas ancestrales, danzas, gastronomía y una vida rural que perdura hasta la actualidad.

  • La Fiesta del Oso

Celebrada en invierno en cinco pueblos de Andorra y Francia, simula la persecución del oso saliendo de su letargo invernal. Los jóvenes se disfrazan de osos y corren por las calles, mientras el pueblo los recibe con bailes y música. El ritual representa el fin del invierno y el renacimiento primaveral, testimonio de la relación con la naturaleza.

  • Trashumancia

Práctica fundamental desde hace miles de años. Con la llegada del buen tiempo, los rebaños suben a los pastos de montaña, acompañados en una fiesta popular en la que se engalanan los animales con cencerros y flores. La trashumancia mantiene vivas las rutas, el folklore, los oficios rurales y la gastronomía pastoril.

  • Vida cotidiana y tradiciones rurales

Las reuniones alrededor del fuego. Históricamente, las historias y leyendas se transmitían al calor de la cocina, donde la palabra oral era clave para comunicar valores, anécdotas y mitos familiares.

Leyendas del Pirineo

Las historias más emblemáticas dan forma a estas montañas, así nos encontramos con algunas de sus leyendas: 

  • El origen de los Pirineos

Según la mitología griega, Heracles (Hércules) formó los Pirineos amontonando piedras para enterrar a su amada, la princesa Pyrene. Tras la trágica muerte de Pyrene, el héroe creó una tumba gigantesca de rocas, de la cual surgiría la cadena montañosa que lleva hoy su nombre.

  • La Pesanta

En La Garrotxa se habla de la Pesanta, un ser oscuro y peludo que entra en casa por la noche, se posa sobre el pecho de quienes duermen y provoca pesadillas.

  • La Molsosa

Espíritu femenino vinculado a los bosques, inspirada en el musgo (molsa en catalán). Protegía o vengaba los árboles talados llenando los troncos de humedad y, a su vez, resguardaba los bosques de incendios. Los leñadores hacían rituales para su protección.

Curiosidades

Además de las costumbres y leyendas, algunos datos curiosos otorgan la particularidad y esencia de la zona pirenaica:

El Tratado de los Pirineos (1659) marcó la paz entre España y Francia, transformando la cordillera en un lugar de encuentro cultural.

Es habitual encontrar remates de chimeneas en forma de atrapa-brujas”, pensados para proteger los hogares de malas energías.

El célebre “Puente de Mahoma” es el estrecho paso final para alcanzar el pico más alto de los Pirineos, el Aneto, así llamado porque el botánico Albert de Franqueville, en 1842, lo bautizó por una leyenda musulmana sobre el acceso al paraíso, “tan estrecho como el filo de una cimitarra”.

Esperamos que este artículo sobre Pirineos haya sido de tu interés y hayamos podido añadir más ganas de volver a disfrutarlos.

Por más viajes que hagamos, para nosotros, sentir los Pirineos desde tu moto siempre será una de las mejores opciones. 

Gracias por tu tiempo dedicado a esta lectura.

¡Nos vemos en la carretera!

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