España en moto, nuestra forma favorita de viajar

España en moto, nuestra forma favorita de viajar

Cuando pensamos en los viajes en moto que más nos han gustado, nos viene la imagen de curvas, puertos, pueblos con tradición, gastronomía con historia, contraste de paisajes. Y ahí, somos conscientes de que aquello que tenemos más cerca lo tiene todo. 

Al recorrer España en moto, cada región tiene su carácter, su luz, su forma de recibirte cuando llegas con el casco en la mano. Distintos lugares con un denominador común, ser destinos perfectos para ese mototurismo que tanto nos gusta. 

Este artículo es un pequeño recorrido por aquellas rutas que nos han hecho sonreír dentro del casco, lugares con esencia propia que nos han hecho disfrutar. 

Quizás, este artículo te ayude a planificar tu próxima escapada o puede que te invite a recordar aquel viaje con el que tanto disfrutaste sobre tu moto. Sea como fuera, allá vamos. Aquí está la selección de nuestras rutas favoritas en por España en moto.

1. Transpirenaica: la reina de las rutas

Inicio Transpirenaica

La Transpirenaica tiene algo especial: da igual cuántas fotos hayas visto o incluso las veces que hayas estado. Cuando vuelves a estar allí, los Pirineos te sobrepasan. 

Ir enlazando valles, subiendo puertos, cambiando de luz y de temperatura en un mismo día, terminando la jornada en un pueblo de montaña con olor a chimenea, es pura magia.

Un viaje de dos mares, donde el olor a salitre da el comienzo y el fin de la ruta reina de nuestra península. 

Nuestra recomendación: si te gustan los puertos de alta montaña, evita hacer la Transpirenaica por el eje pirenaico (N-260). Esta carretera te llevará por la parte más directa, atravesando pueblos, con un tráfico importante según la época del año. El paisaje es espectacular, por supuesto, ¡estás en los Pirineos! Pero, en nuestra opinión, subir y bajar sus puertos es la esencia de la Transpirenaica. 

Si te gustan los paisajes de altura, no puedes perderte: Col du Tourmalet, Aubisque, Aspin en la parte francesa y la Collada de Toses, el Portalet y nuestra querida Belagua en la zona española.

Transpirenaica es de esas rutas en las que te levantas pensando en lo afortunado que eres por estar allí. De esas en las que la aventura cobra su protagonismo y el clima juega al despiste, demostrándote que aunque la niebla, el frío o la lluvia se pongan en escena, el espectáculo, habrá merecido la pena. 

2. Transcantábrica: de faro a faro

La Transcantábrica es de esas rutas que, solo de nombrarlas, ya huelen a sal, a verde y a lluvia fina en la pantalla del casco. Es unir País Vasco, Cantabria, Asturias y Galicia, de costa a costa. Un viaje de varios días en el que cada jornada tiene su propio carácter.

Desde Higer a Cabo Ortegal o a la inversa, así es la Transcantábrica que nos gusta. El paisaje costero, azulado y dorado, va cambiando hacia un interior donde el verde lo envuelve todo. Pueblos pesqueros y pueblos de montaña combinan. 

Transcantábrica es un viaje para saborearlo, disfrutar de las vistas, coger aire y sentir. Nuestra recomendación es que te tomes tu tiempo, cada ruta te maravillará si sabes apreciar el escenario al completo. El asfalto juega a nuestro favor, el disfrute sobre ruedas está garantizado. Pero además, en este viaje podrás adentrarte en la esencia del norte, su gastronomía, sus tradiciones, la arquitectura, la ganadería, el mar y la montaña, sus gentes… para conocer de cerca es necesario detenerse. 

Nuestro itinerario propuesto plantea 4 días de ruta de unos 200-300 kilómetros.

 – Desde el País Vasco, el Faro de Higer dará la salida. Siguiendo la carretera de la costa vasca entenderás por qué tanta gente se enamora de esta zona (Zarautz, Getaria, Zumaia…)

– Continuando por el corazón del viaje, Cantabria con sus puertos y valles pasiegos y Asturias, con su famoso Parque Natural de Picos de Europa, Las Ubiñas y Somiedo. 

– Y finalmente, Galicia, en Cabo Ortegal, donde las aguas del mar que nos vio comenzar este viaje, se entremezclan con el océano Atlántico. 

Acantilados, bosques, valles y carreteras que parecen hechas a medida para disfrutar en moto. Una mezcla de mar y montaña irresistible para los 5 sentidos.

3. Vía de la Plata: cruzar España a fuego lento

La Vía de la Plata, de Sevilla a Astorga (a menudo continuada a Gijón o Santiago de Compostela), siguiendo principalmente la N-630, es de esas rutas que te enseñan otra España, la que se ve desde las nacionales y las antiguas carreteras de siempre. 

800 kilómetros donde los paisajes se van transformando, desde los olivos andaluces al verde y su olor a lluvia en el norte. Esta carretera histórica atraviesa el oeste de España de sur a norte, atravesando cuatro comunidades: Andalucía, Extremadura, Castilla y León y Asturias/Galicia.

Aquí no se trata de buscar la curva perfecta (que también la hay), sino de dejar que el paisaje cambie despacio: dehesas, llanuras infinitas, pueblos con historia y ese acento que va variando a medida que avanzas.

Es una ruta ideal si te apetece sentir que “cruzas un país” sin hacer locuras de kilómetros diarios. Te la tomas con calma, disfrutar de charlas con quien te pregunta de dónde vienes y a dónde vas… y al final del viaje tienes la sensación de haber hecho algo grande, pero sin prisas, dejando el reloj apartado para disfrutar del momento. 

Aunque nosotros optamos por evitar nacionales y nos apasionan los puertos de montaña y las curvas enlazadas, es innegable que esta ruta tiene su reconocimiento, por eso la hemos incluido en este artículo. 

Puede que no sea nuestra ruta favorita en estos momentos, pero sin duda, es una gran ruta donde podrás sentir la esencia de lo rural, saborear tradiciones y disfrutar de la belleza del arraigo.

4. Sierras del interior: el placer de perderse por secundarias

El interior de España está lleno de sierras: Gredos, las sierras de Madrid, Teruel, Castellón… todas comparten algo: carreteras tranquilas, pueblos pequeños y la sensación de estar en espacio motero. Aquí, lo bonito es el ritmo, sin prisa, dejándote llevar por las curvas.

Son rutas perfectas para una escapada de dos o tres días, salir de la rutina, oxigenarte y recargar energía desde la tranquilidad de un entorno que detiene el tiempo.  

Recorrer el interior de España en moto es nuestra forma favorita de desconectar y sentir que viajas de verdad.

Cuando vamos hacia dentro, buscamos esa sensación de espacio y calma: curvas que se enlazan solas, pueblos donde el tiempo va más lento y paisajes que te hacen parar solo para mirar. Lugares con menos popularidad y ahí es donde está su encanto. 

Hay bares con tortilla recién hecha, señores que te preguntan por la moto y ese intercambio de tradiciones que tanto nos gusta; “en Navarra, a esto le llamamos txantxigorri” comentas mientras degustas los chicharrones o chinchorras (según el lugar de origen) 

Aquí, en sus comarcales olvidadas, España tiene alma. Nuestras zonas favoritas en el interior son:

-Sistema Central y Gredos: Ávila, Segovia, el Puerto del Pico… carreteras entre pinares, pueblos de piedra y esa sensación de estar en otro mundo. 

– Serranía de Cuenca y Teruel: Hoces del Cabriel, la Ciudad Encantada, carreteras que bajan a cañones, la famosa The Silent Route… Territorio motero.

– Dehesas de Extremadura y Salamanca: La Sierra de San Pedro, las Hurdes, esas curvas largas entre encinas donde solo oyes el motor y las cigarras. Perfecto para días en los que quieres hacer kilómetros, sin prisas.

Recorrer el interior de España en moto es nuestra forma favorita de desconectar. Aquí no hay aglomeraciones, ni atascos, aquí se vive cada kilómetro desde la calma.

5. Nos vamos al Sur: pueblos blancos y luz infinita

Viajar en moto por Andalucía es de esas ideas que, solo de pensarlas, aumentan tus ganas de sacar la moto del garaje. Es luz, curvas, pueblos blancos, tapas al final del día y esa mezcla de mar y sierra que solo se entiende cuando estás allí.

Campos infinitos de olivos perfectamente alineados, bosques, cascadas, curvas y más curvas, la Sierra de Cazorla lo tiene todo.  

El sur tiene un magnetismo especial, y verlo desde la moto multiplica la sensación. 

La Alpujarra granadina, por ejemplo, es un auténtico regalo: carreteras que suben y bajan, pueblos blancos encajados en la montaña y, de fondo, Sierra Nevada recordándote que estás en un lugar único.

Algunas de las zonas más interesantes:

– Pueblos Blancos y Sierra de Grazalema: carreteras que suben y bajan entre montañas, pueblos como Ronda, Zahara de la Sierra, Grazalema o Setenil que parecen colgados de la roca, y ese asfalto que pide ir enlazando curvas sin prisa. 

– Alpujarra y Sierra Nevada: este rincón tiene algo mágico. Subir desde Granada, sentir cómo cambia la temperatura y el paisaje y acabar en un pueblo de la Alpujarra con casas blancas y callejuelas estrechas es un regalo. Además, puedes jugar con el contraste: un día estás viendo cumbres y, al siguiente, casi tocando el Mediterráneo.

– Sierra de Aracena y Sierra Norte de Sevilla: si te gusta perderte por secundarias tranquilas, esta zona es un paraíso silencioso. Dehesas, curvas suaves, pueblos pequeños, olor a chimenea en invierno… Es el típico sitio donde una “rutita corta” acaba siendo un día entero porque cada desvío tiene buena pinta.

– Costa andaluza, del sol a la brisa del Atlántico: Andalucía también es perfecta para esos días en los que quieres moto pero también quieres acabar frente al mar. Puedes combinar puertos cercanos a Málaga, Granada o Almería con finales de etapa frente a la playa o dejar que el Atlántico te reciba en la Costa de la Luz con sus atardeceres eternos.

Lo que más nos gusta de esta zona es el contraste: puedes empezar el día cerca del mar y acabar cenando en un pueblo de montaña donde refresca al caer la noche. Si eliges bien la época (primavera u otoño), la suave climatología está casi asegurada. 

Entre tapas, degustación de aceites, jamón, miradores y curvas sin fin, el sur es un paraíso motero que recomendamos no perderte.

6. Costa Cálida y Levante: alargando la temporada motera

Cuando en otros sitios ya han guardado la moto, en el Levante y la Costa Cálida aún se puede seguir sumando kilómetros con una sonrisa. Es una zona ideal para esos meses en los que buscas buen tiempo sin derretirte, combinando tramos de costa con pequeñas incursiones a sierras cercanas.

Nos encanta la sensación de hacer un puerto por la mañana, parar a comer con vistas al mar y terminar la ruta viendo el atardecer desde un paseo marítimo. Son rutas muy agradecidas, sin complicarse demasiado, pero con muchos momentos de “esto es vida” al bajarte de la moto.

Rodar por aquí es como un abrazo del Mediterráneo: carreteras que te llevan de cala en cala, algún puerto fresco del interior y playas donde aparcas, te quitas el equipo y te sientas con tu tapita mirando el horizonte. Disfrute puro, ¿no crees? Kilómetros sin estrés, olor a salitre y platos de arroz o caldero que saben a vacaciones eternas.

Nuestra recomendación: evita las temporadas altas, sobre todo agosto. En realidad esta recomendación es para casi todos los viajes pero aquellos en donde la popularidad o el salitre están presentes…más aún. 

Hasta aquí, nuestra selección de principales destinos moteros en España. Continuaríamos este artículo pero hemos querido ser lo más breves posibles resaltando las diferentes zonas: parte norte con Transpirenaica y Transcantábrica, zona oeste con la Vía de la Plata , zona del interior, el sur y la costa levantina.

Pero no nos olvidamos de otros lugares como: nuestra querida Navarra, espectáculo puro, La Rioja con su ruta de los 3 Valles, el Bierzo y los Ancares leoneses y otros destinos de nuestra península donde la moto y la tradición van de la mano.

Cómo elegir tu siguiente ruta (y disfrutarla de verdad)

Al final, la mejor ruta no es la que sale en más rankings, sino la que encaja con tu momento: días disponibles, ganas de hacer kilómetros, época del año y compañía. 

A veces toca un gran viaje de varios días y otras, escapada corta para resetear la cabeza y volver con la sonrisa puesta. A veces, buscas mototurismo, combinando la moto con paradas y visitas. Otras, en cambio, solo quieres moto, devorar kilómetros acompañado de paisajes idílicos. 

Nuestro consejo es sencillo: mira el calendario, elige una zona que te ilusione, escúchate y empieza a investigar en ese viaje que te apetece.

Cada viaje tiene su esencia, cada ruta te enseña, si viajas con ganas, sabrás disfrutar de cada kilómetro. Viajar en moto es nuestro momento favorito, ¿el tuyo? 

Esperamos que este artículo haya sido de tu interés. Gracias por dedicar tu tiempo a esta lectura. 

¡Nos vemos en la carretera!

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